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Se suele entender la cultura como una variable dependiente, como un ГЎrea subordinada a la determinaciГіn econГіmica general o a la polГtica sin advertir que es la cultura quien previamente hace a la comunidad y sus vГnculos. Es la condiciГіn misma de la sociedad y de su organizaciГіn. La cultura es un fundamento social por estar en el corazГіn de la reproducciГіn y el cambio social. Pero cuando se la mira como un dato dado es la organizaciГіn social (el sistema) y del poder -econГіmico y polГtico- quien asume el mando tambiГ©n sobre la cultura misma. Cultura y [nota comunicaciГіn @ Cultura y comunicaciГіn van de la mano, ya no se entienden la una sin la otra, aunque no sean lo mismo. La cultura nos habla del quГ©, del quiГ©n y el para quГ© social, y la comunicaciГіn del cГіmo, aunque es un vector esencial de la transmisiГіn cultural y de las formas de la cultura en sentido amplio. En cierto sentido es parte de ella.] se remiten a un campo simbГіlico, de representaciones e interacciones sociales sin que, de todas formas, pueda abarcar nada menos que todo el В“conocimientoВ”, o la В“InformaciГіnВ” o lo В“inmaterialВ”. Es mГЎs, lo inmaterial no es una naturaleza sino una condiciГіn y puede ser tan mercancГa como una producciГіn material o con soporte.

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Martin Laurent (2013) В“La dГ©mocratisation de la culture en France: une ambition obsolГЁte? in DГ©mocratiser la culture. Une histoire comparГ©e des politiques culturelles, Revista digital В«Territoires contemporainsВ», nouvelle sГ©rie - 5 http://tristan.u-bourgogne.fr/CGC/publications/Democratiserculture/LaurentMartin.html
-(2016): Las industrias creativas a discusiГіn. www.gedisa.com/downloads/AnexoI.Tendenciasen_comunicacion.pdf.
por RamГіn Zalllo
Se suele entender la cultura como una variable dependiente, como un ГЎrea subordinada a la determinaciГіn econГіmica general o a la polГtica sin advertir que es la cultura quien previamente hace a la comunidad y sus vГnculos. Es la condiciГіn misma de la sociedad y de su organizaciГіn. La cultura es un fundamento social por estar en el corazГіn de la reproducciГіn y el cambio social. Pero cuando se la mira como un dato dado es la organizaciГіn social (el sistema) y del poder -econГіmico y polГtico- quien asume el mando tambiГ©n sobre la cultura misma.
Cultura y comunicaciГіn se remiten a un campo simbГіlico, de representaciones e interacciones sociales sin que, de todas formas, pueda abarcar nada menos que todo el В“conocimientoВ”, o la В“InformaciГіnВ” o lo В“inmaterialВ”. Es mГЎs, lo inmaterial no es una naturaleza sino una condiciГіn y puede ser tan mercancГa como una producciГіn material o con soporte.
"Cultura" y "economГa" parecen referirse a universos distintos cuando no opuestos. La cultura remite con su carga de positividad a universo simbГіlico, artes, herencia humana, conocimiento, identidad, patrimonio, valores, cualidad, progreso, derecho de acceso, oferta pГєblica... mientras que la economГa con su carga de materialidad...remite a recursos, valor de cambio, producciГіn, costes, demanda, renta, beneficio, empleo... Y sin embargo se necesitan mutuamente puesto que no hay cultura sin recursos pГєblicos, privados o sociales, ni economГa sin organizaciГіn y sentido desde algГєn referente valorativo incluso en las dinГЎmicas en las que el beneficio es el motor inmediato.
Esta consideraciГіn invita a que la economГa como ciencia social no se encierre en un enfoque cuantitativo y apueste tambiГ©n por lo cualitativo como parte que es de una aproximaciГіn pluridisciplinar y crГtica sobre un objeto de estudio compartido desde distintas metodologГas como es la cultura. Para la EconomГa -en su versiГіn de EconomГa PolГtica es decir como ciencia social que no se desentiende de los efectos en la comunidad sino que Г©stos son parte de la matriz analГtica misma- la cultura no es una pura suma de recursos, bienes y servicios sino un fundamento social que incide en la reproducciГіn social (socializaciГіn del saber; generaciГіn y transmisiГіn desigual del capital simbГіlico y de valores y estГ©ticas; lenguas; identidades) con el consiguiente impacto en la adaptaciГіn social a los cambios tecno-sociales y en las jerarquГas sociales.
Incluso en el plano polГtico la hegemonГa en claves de legitimaciГіn/deslegitimaciГіn, de consenso/resistencias y de formaciГіn de la opiniГіn pГєblica estГЎ en conexiГіn con el lado cualitativo de la cultura y de las ideas y sus hegemonГas internas, interactuando con las hegemonГas polГtica y/o econГіmica que dirГa Gramsci (1975:55) especialmente en la vigente "guerra de posiciones" sociales por apropiarse del sentido (incluso del sentido comГєn) y generalizarlo.
La economГa de la cultura y la comunicaciГіn tiene su objeto de estudio en el ecosistema simbГіlico y no solo en el sector econГіmico comunicativo-cultural, que tambiГ©n. Se centra en los lados creativo, productivo, distributivo, usos y efectos sociales de la cultura y la comunicaciГіn, asГ como en sus agentes, estructuras e interacciones.
Es obvio que el valor social real de la cultura nunca podrГЎ reflejarlo su economГa. Por eso hay otras disciplinas: antropologГa, sociologГa ...Pero es que la economГa registrada y/o monetizada tampoco puede dar cuenta de la inmensidad de recursos humanos puestos en acciГіn y no computados mГЎs que indirectamente -amateurismo, voluntariado, prГЎcticas sociales, bienes comunes, servicios pГєblicos sin precio o con precio polГtico, producciones generadas por usuarios, interacciones...
A ello hay que aГ±adir que ni siquiera el valor real de las aportaciones profesionales se mide adecuadamente puesto que el trabajo precario, el sobretrabajo, el trabajo sombra no remunerado, la inmensa producciГіn no convertida en oferta o la oferta sin demanda solvente -tan abundantes en cultura- escapan a la economГa convencional de las cifras tanto micro como macro. Esa economГa convencional solo muestra la punta del iceberg pero ademГЎs no deja ver la parte sumergida, lo que hace necesaria otra economГa que refleje mejor la realidad econГіmica de la cultura.
Al fondo incluso cuando se hace "economГa de la cultura" no se le puede tratar como otro sector mГЎs, con sus recursos y resultados econГіmicos. El estatuto de la disciplina aplicada a este campo obliga partir de su diferencialidad respecto a otros sectores econГіmicos puesto que se estГЎ tratando del universo simbГіlico humano y social y no de un campo objetual y meramente transaccional. Esta especificidad de la cultura o, al menos, de una obligada imagen de la misma, incluso estГЎ presente en ocasiГіn de la gran cantidad de producciones culturales banales con vocaciГіn de consumo masivo. Pero incluso ahГ debe parecer cultura y guardar una cierta apariencia (producciГіn Гєnica aunque sea seriada o una enГ©sima variante de un hallazgo simbГіlico pretГ©rito, protegibilidad sin plagio expreso, autorГas... ).
En efecto hay una diferencia importante de la economГa de la cultura respecto a otros ГЎmbitos por la particularidad de los rasgos econГіmicos compartidos por la cultura en su conjunto, y no solo de la industria cultural y los media, sino tambiГ©n la artГstica, la patrimonial, la artesanal, la creatividad funcional y, en parte, la tecno y sociocultural.
En mi opiniГіn, en la era analГіgica o pre-digital tenГa, al menos, los siguientes rasgos : la naturaleza de valor simbГіlico de la cultura e incluso de la mercancГa cultural ; generada por un trabajo creativo; presentando un alto o importante valor aГ±adido; dando como resultado un prototipo protegible por normas especiales; conllevando por definiciГіn una sistemГЎtica renovaciГіn de contenidos (o de lecturas en el caso del patrimonio); tendiendo en dos direcciones contrapuestas como son la multiplicaciГіn de bienes comunes y usos sociales, por un lado, y la mercantilizaciГіn creciente de una oferta mГєltiple que abarca a todos los campos culturales, por otro; con abundancia de opciones de oferta que son previas y crean la demanda; una demanda que es subjetiva y cada vez mГЎs cernida sobre bienes de experiencia; una sistemГЎtica incertidumbre sobre el comportamiento de las demandas que no se interesan mГЎs que por una pequeГ±a parte de la oferta y que, de todos modos, son gestionables; con una insustituibilidad individual dada su unicidad aunque muchas veces sea efГmera, pero a escala de oferta general se produce una brutal sustituibilidad; sin que nunca puedan dejar de ser de interГ©s pГєblico de las administraciones dada su fuerte incidencia en social e ideolГіgica.
Estos rasgos se han visto matizados (atenuados o acentuados segГєn los casos) en la era digital pero quizГЎs lo mГЎs relevante es que la naturaleza pГєblica del bien cultural se hace tanto mГЎs evidente con las tecnologГas hiper-transmisoras y clonadoras a costes ridГculos cuando mГЎs empeГ±o hay en recurrir al copyright, y mГЎs responsabilidades tienen los gobiernos en preservar los espacios de procomГєn y de su propia misiГіn de desarrollo de los servicios pГєblicos.
Todo lo dicho es sostenible desde un punto de vista doctrinal sin perjuicio de que en el plano prГЎctico y de comportamientos de los agentes determinantes (empresas, Estado, creadores, usuarios..) en el capitalismo financiero-cognitivo el punto de vista mercantilista avasalla y subordina a parte creciente de las decisiones productivas y de consumo de la cultura. Incluso en las polГticas culturales el paradigma economicista es dominante sobre las lГіgicas democratizadoras (Martin 2013).
La cuestiГіn de la economГa de la cultura tanto en su materialidad como en su concepto no puede plantearse hoy sino en relaciГіn a los profundos cambios en el mundo. DestacarГa cuatro vectores que zarandean tanto a la cultura como a su economГa.
En primer lugar la prolongada crisis de acumulaciГіn del capital desde el final de la primera dГ©cada del siglo (2007-2015) se ha canalizado con: soluciones privatizadoras para los bienes comunes y servicios pГєblicos, lo que implicaba el adelgazamiento significativo del gasto pГєblico social, especialmente alarmante en el capГtulo de cultura; la redistribuciГіn negativa de la renta para las capas mГЎs desfavorecidas ha procedido del desempleo y de la precarizaciГіn disciplinaria del empleo con singular impacto en el empleo cultural y, a su vez, su proverbial flexibilidad precaria ha servido de modelo para otros sectores econГіmicos (Lacroix y Tremblay 1997); el desplazamiento de capitales hacia sectores mГЎs rentables; la fragmentaciГіn de los procesos de producciГіn ha conocido una intensidad desconocida en lo cultural y comunicativo, favorecida por los cambios tecnolГіgicos y usos sociales que han polarizado las demandas sobre servicios de intermediaciГіn de unas pocas empresas globales y hegemГіnicas para el acceso a producciones.
En segundo lugar, la actual crisis de legitimaciГіn de las democracias representativas motivada por distintos focos (el desplazamiento de la polГtica por las finanzas, demandas ciudadanas insatisfechas, rutinas, partitocracias, corrupciones, autoritarismos, crisis de divisiГіn de poderes, la reclamaciГіn de regeneraciГіn o de refundaciГіn democrГЎtica entre capas crecientes...) tambiГ©n tiene su capГtulo cultural con el fracaso y crisis de la llamada "democratizaciГіn cultural" que no ha conseguido socializar la cultura mГЎs allГЎ de sus viveros tradicionales y ello a pesar de la democratizaciГіn educativa por la base.
En tercer lugar, la era digital que hace posible una ilimitada extensiГіn del conocimiento a costes unitarios tendentes a cero estГЎ siendo gestionada por el capitalismo cognitivo (Vercellone 29017) mediante la generaciГіn de una escasez artificial para su apropiaciГіn econГіmica bajo la forma de valor de mercado directo (pago) o indirecto (publicidad, promociones, bases de datos de usuarios...) siendo la cultura una de las partes mГЎs cualitativas, apreciadas y afectadas. La injustificada traslaciГіn de las anteriores normativas de propiedad intelectual del mundo analГіgico al digital sirven de canal.
En cuarto lugar irrumpen nuevos intermediarios/ mediadores del acceso a toda clase de contenidos con vocaciГіn global, muy hegemГіnicos en cada respectivo campo (polarizados en un negocio) y de muy alta valoraciГіn bursГЎtil (financiarizadas) respecto a sus ingresos efectivos. Ampliando el acrГіnimo de GAFA propuesto por Simon Andrews (2011) cabe denominarlas hoy y provisionalmente como GAFASS MN para referirse a Google, Apple, Facebook, Amazon, Spotify, Samsung, Microsoft y Netflix, siendo Г©sta Гєltima la Гєnica que tiene responsabilidad productivo-editorial sobre contenidos mientras que el resto son, con sus filtros, plataformas de bГєsqueda, acceso, comunicaciones sociales o software. Estas empresas ademГЎs invierten en ГЎreas prГіximas (suministro, desarrollos horizontales o transversales) de cara a aprovechar oportunidades o para no dejarle ventaja al competidor global, levantando unas altas barreras de entrada desde sus plataformas casi exclusivas a escala mundo. En todo caso todas В–incluidas las teleco- se interesan por los big data y la Inteligencia Artificial como siguientes pasos.
En estas condiciones de cambio ganan en importancia los factores econГіmicos de la cultura y, al mismo tiempo, se multiplican las servidumbres para una cultura de calidad y accesible.
En la actualidad el problema del objeto de estudio se plantea de nuevo desde dos retos.
Por un lado, ha crecido tanto el peso de los llamados servicios creativos (diseГ±os...) absoluta e inmediatamente subordinados al mercado con un crecimiento muy superior al del sector estrictamente cultural, que han terminado por definir como "industrias creativas" lo que antes fueron industrias culturales. Aunque ese concepto presenta una cifra significativa en el PIB vela, sin embargo, el estado real de la cultura en sentido estricto, tenida asГ como un Гtem mГЎs del "sector creativo". No faltan quienes aГєn amplГan mГЎs el concepto hasta alcanzar cualquier innovaciГіn o creatividad en cualquier campo. La cultura correrГa el riesgo de irse por el sumidero de la innovaciГіn rentable sin significaciГіn especial para el desarrollo de la parte cualitativa de las sociedades.
Por otro lado, la revalorizaciГіn del conocimiento como eje productivo central de la economГa en la llamada Sociedad del conocimiento, y sin perjuicio del crecimiento exponencial de la informaciГіn de uso social en las redes, estГЎ motivando que a la digitalizaciГіn le acompaГ±e un proceso de cercamiento creciente e intenso desde redes y plataformas para valorizar capital tambiГ©n en este goloso espacio de informaciones y contenidos libres y comunes con un stock gigantesco de valores de uso no regidos por la ley del valor. A no olvidar que de partida, equiparse y acceder a Internet no es gratis y regalar el tiempo tampoco.
Por ello el espacio de reproducciГіn estГЎ cada vez mГЎs interferido por bienes y servicios procedentes del ciclo de la producciГіn. Para su puesta en valor rentable, el capital ha debido ofertar servicios por los que los usuarios estГ©n dispuestos a soportar publicidad o gratuidades caras como formar parte de los listados comerciales o a pagos de diverso tipo.
Lo que sГ aparecen en la era digital son nuevos rasgos pero afectan mГЎs a unos campos (a la industria cultural, a la industria creativa, a los media que pasan por la red y a los usos y prГЎcticas sociales de las redes) que a otros de la cultura aunque no cuestionan, al contrario, la preeminencia de la mercancГa cultural. AsГ, emergen nuevos agentes y recolocan el poder en la cadena de valor habida cuenta que nacen nuevos imperios globales en las redes; la tecnologГa deja de estar en exclusiva en manos del capital para ser reutilizada por una parte de los propios usuarios; los Estados pierden jurisdicciГіn sobre firmas y tecnologГas; hay un cambio cualitativo de escala con la comunicaciГіn global; en la valorizaciГіn econГіmica se mezclan las escalas productivas y de consumo, mediante la economГa de redes, de club, de atenciГіn, del don y de la experiencia y se generaliza la forma servicio y por tiempo inmediato o limitado; las variables espacio-tiempo pasan de la geografГa y la cronologГa al tiempo subjetivo y al espacio virtual, ubicuo y multisoporte; la multiplicaciГіn exponencial de accesos y nuevas socialidades se da paralelamente a una trasparencia Гєtil a poderes polГticos y firmas comerciales afectando radicalmente a la privacidad.
Dicho esto, las metodologГas cuantitativas, las estadГsticas y observatorios son imprescindibles como ayuda para conocer capitales simbГіlicos, evoluciones, cambios.... Pueden ser una herramienta formidable de conocimiento con las cautelas antes planteadas.
SegГєn el CISAC (2015) В–grГЎfico 1- partiendo de que las industrias culturales y creativas (ICCR-ICC) es un sector significativo mundial, incluso superior a las telecos, con rentas de 2,250 billones $ (3% del PIB mundial) y con 29,5 millones de empleos (1% de la poblaciГіn activa mundial) su distribuciГіn es muy desigual (ГЃfrica el 3%, AmГ©rica Latina el 6%, mientras Asia supone 33%, Europa el 32% y USA el 28% aunque con un nivel de productividad mГЎximo al suponer solo el 16% del empleo mundial).
GrГЎfico 1 Global CCI Contribution by Region
*% of global CCI Revenues. **%of total CCI Jobs.
Source CISAC December 2015
Frente a la tesis de la apuesta de especializaciГіn sectorial en cultura nacional de cualquier paГs como fuente inagotable de valores aГ±adidos por mor de las "industrias creativas" por el hecho de la inagotable imaginaciГіn humana, hay que seГ±alar que hay un lГmite para el peso de la cultura en el PIB, aunque mГЎs en unos paГses que en otros. Algunos hemos combatido la ilusiГіn de que cualquier paГs podГa imitar al Reino Unido, USA o ahora mismo a Corea del Sur, en esa especializaciГіn creativa. Y ademГЎs cada paГs debe hacerlo desde sus raГces culturales tal y como defiende De Beukelaer (2015:21) criticando la ilusiГіn del desarrollo y la exportaciГіn desde la "economГa creativa" propiciada por la UNCTAD. Se ha sobrevalorado sus posibilidades de crecimiento y minusvalorado el marco de intercambios en que se sitГєan.
Se ha comprobado que es un ГЎmbito mГЎs sacrificable que otros en las Г©pocas de crisis tanto en gasto domГ©stico como pГєblico o en inversiones de riesgo. Como se ve en el cuadro 1 tras la crisis hay menos personas empleadas pero mГЎs empresas, de las que casi 2/3 son autГіnomos siendo llamativo que 97,7% son o autГіnomos o cuentan con 1 a 5 empleados. El gasto pГєblico tuvo una caГda brutal, aunque segГєn estimaciones ajenas a la estadГstica oficial, desde 2016 se ha recuperado algo especialmente en el ГЎmbito local con lo que aumenta el peso de Г©ste en el global de la financiaciГіn pГєblica. Menos acentuada fue la caГda del gasto privado pero desde luego el pГєblico no sirviГі para compensarlo sino mГЎs bien para lo contrario.
Y como es un ГЎmbito crecientemente globalizado dificulta los espacios culturales locales o nacionales por mГЎs de que estos sean tГ©cnicamente mГЎs accesibles desde cualquier lugar del globo.
Cuadro 1. SELECCIГ“N DE DATOS ESTADГЌSTICOS DE CULTURA EN ESPAГ‘A 2008-2015
ElaboraciГіn propia sobre EstadГsticas Culturales MECD 2008-2016- Madrid
Si la economГa de la cultura comenzГі por la economГa de las artes, la posterior industrializaciГіn de la cultura (ediciГіn, disco, cine ...) y el perfil de las sociedades de masas con su aparataje de gestiГіn de la comunicaciГіn y de la opiniГіn pГєblica (prensa, radio, televisiГіn) invitaron a una economГa de las industrias culturales y de los media. Paralelamente se producГan dos fenГіmenos- Por un lado, el consumo de masas de bienes duraderos implicГі una revalorizaciГіn de los diseГ±os de las producciones y espacios de usos mГЎs allГЎ de la pura utilidad funcional para recargarse semГЎntica y estГ©ticamente В–la culturizaciГіn de la economГa-. Y por otro, el turismo masivo introdujo una revalorizaciГіn como valor de mГ©rito y uso de los patrimonios. En el Гnterin habГa fracasado en los aГ±os 60 el intento de formular una economГa de la informaciГіn (Machlupp, Porat) en la que la cultura era un mero Гtem testimonial despojado de sentido.
Cada cierto tiempo adviГ©rtase la presencia de propuestas diluyentes de la cultura en un Гtem mГЎs global (informaciГіn, creatividad, innovaciГіn, conocimiento) y desactivador de la relativa carga transgresora siempre sospechosa que aГєn le queda. Como las propias gentes de la cultura. Ahora le toca el turno a la "economГa creativa".
La taxonomГa institucional menos equГvoca del lado puramente econГіmico o sectorial de la llamada EconomГa Creativa es la que propone la UNCTAD en 9 campos (Expresiones Culturales; Sitios Culturales; Artes visuales; Artes EscГ©nicas; EdiciГіn y medios Impresos; Audiovisuales; Nuevos medios; DiseГ±os; y Servicios Creativos).
Sin embargo contiene bastantes incoherencias. Denomina, absurdamente, todo el campo como de "industrias creativas" sacrificando el concepto mГЎs consagrado de industrias culturales (bastaba con un "y creativas") y obvia el hecho que los 4 primeros campos de los 9 que enumera no son industriales en absoluto. Con su presentaciГіn circular en forma de rueda se ahorra la significaciГіn de las artes y de las industrias culturales como nГєcleo central irradiador del universo simbГіlico. ExtraГ±a la ausencia en su clasificaciГіn de los medios interactivos y las actividades comunicativas de la red. Asimismo estГЎ ausente el aparataje domГ©stico e individual que es condiciГіn de acceso al conocimiento. Se echa a faltar el patrimonio natural. Le sobra la inclusiГіn de nada menos que toda la informГЎtica, el marketing, relaciones pГєblicas, el turismo cultural y el dudoso I+D recreativo. Y obvia el detalle de la hoy importante artesanГa culinaria o las actividades vinculadas a las lenguas. O sea no hay por donde agarrarla y, sin embargo, las administraciones y la academia de medio mundo la consideran base para ejercicios comparativos.
CabrГa proponer otra taxonomГa general mГЎs coherente en clave sectorial con unos criterios de orden. Conviene advertir no obstante que cada paГs debe formular aquella que le permita comparar su desarrollo endГіgeno sin perjuicio de Гtems compartidos con otros paГses para establecer comparativas. Esta taxonomГa cruza, por un lado, los espacios involucrados en el ecosistema simbГіlico, diferenciando entre patrimonios y servicios colectivos, productivos, comunicativos y usos sociales; por otro, diferencia la forma econГіmica preВ–industrial, industrial o postindustrial de las actividades lo que afecta a sus procesos de trabajo y de valorizaciГіn del capital; y, por Гєltimo, los ГЎmbitos generadores de valor (los 6 primeros) y el espacio de accesos y de realizaciГіn del valor В–el hogar digitalizado- en la era digital tambiГ©n genera inmensos valores de uso que no pasan por el mercado (no crean valor de capital) pero tambiГ©n interesan a la economГa de forma creciente irrumpiendo con valores de cambio (youtubers...).
Como se ve desde el punto de la vista de las interacciones culturales y comunicativas en las sociedades del tardo-capitalismo habrГa que situar, en primer lugar, la herencia cultural milenaria sobre la que estГЎ construida la diversidad de las culturas y civilizaciones como son los patrimonios, incluido el natural, y su transmisiГіn en un cuadro de instituciones y servicios culturales como son los museos, archivos, bibliotecas, educaciГіn; en segundo lugar su superaciГіn y transformaciГіn mediante la creatividad de las artes mГЎs primigenias de valores Гєnicos (escГ©nicas, visuales y musicales) y su relectura artesanal para la conformaciГіn estГ©tica de la vida cotidiana; en tercer lugar los bienes y servicios culturales industrializados, editados en discontinuidad sobre unidades diferenciadas, y de vocaciГіn masiva o segmentada como son la ediciГіn de libros, de mГєsica grabada, de audiovisual, videojuegos y piezas en red; la producciГіn de los medios de comunicaciГіn en soporte o en red y que cada vez combinan mГЎs las expresiones escritas, sonoras y audiovisuales y que son tan decisivos como ГЎmbito de informaciГіn, opiniГіn pГєblica y articulaciГіn social; los servicios creativos, de raГz cultural o que acompaГ±an a la estetizaciГіn de la economГa y de las mercancГas de uso general (diseГ±os para el consumo de objetos, ropas, cocina, hГЎbitats, ciudades y sus presentaciones sociales); y, por Гєltimo, los equipamientos, usos, prГЎcticas, comunicaciones y consumos de comunidades, personas y hogares hoy digitalizados y convertidos en lugares de recepciГіn mГєltiple pero tambiГ©n de organizaciГіn y emisiГіn de contenidos.
Cuadro 2. SECTOR CULTURAL Y COMUNICATIVO
Fuente: elaboraciГіn propia
Harvey (2005) seГ±alaba que el modelo de acumulaciГіn de capital en esta Г©poca es de "acumulaciГіn por desposesiГіn" con mercantilizaciГіn de la vida,В privatizaciГіn de servicios sociales, comunales y pГєblicos, financiarizaciГіn y distribuciГіn regresiva de la renta. Vega (2013) incluye la expropiaciГіn de saberes.
En el marco de esa expropiaciГіn de saberes se produce la desposesiГіn simbГіlica tanto en las empresas como de los imaginarios y de la libertad real creativa. La empresa en el posfordimo asume la funciГіn intelectual de primer nivel y subsume a los brainworkers (trabajo intelectual) en su propio proyecto estratГ©gico (Berardi 2003). En la vida social la desposesiГіn simbГіlica conlleva una exponencial y opaca informatizaciГіn de ficheros incontrolados (McChesney, 2015); la transparencia cristalina de individuos y colectivos ante empresas y Estados (Mattelart y Vitalis 2014) con apropiaciГіn de informaciГіn de nosotros mismos; una cultura banalizada (Carr 2014) de usar y tirar y de espectГЎculo; el control de poblaciГіn con lГіgica disciplinaria y justificada en aras a una seguridad tan ofertada por los Estados como demandada por una ciudadanГa asustada. Todo ello a costa de la privacidad aunque se haya multiplicado la capacidad de acceso a muchas fuentes.
Esa desposesiГіn simbГіlica aparece hasta en el paso horizontal por la red. De la era del acceso que seГ±alaba Rifkin (2000) hemos pasado asГ a la era del control y la transparencia.
La automГЎtica algoritmizaciГіn de los cuadros de elecciГіn para nuestras decisiones nos sitГєa ante un tecno-conductismo cultural que respetando formalmente la libertad atenta contra la diversidad de opciones realmente presentes. Son reconducidas por robots, convertidos en nuestros coachs В–los nuevos petronios del gusto- que, sin duda, responden a los propГіsitos mercantiles de quienes los idean y gestionan.
Reactivamente hay dos contra-tendencias aunque de menor impacto: el empoderamiento social y polГtico de colectivos cada vez mГЎs amplios y conscientes tambiГ©n de la importancia del ГЎmbito cultural; y la protecciГіn de identidades y diversidades para el desarrollo comunitario y posibles entendimientos amables en el mundo. Siempre hay esperanza.
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